EL SECTOR MINERO ha aprovechado la COP30 para presentar sus operaciones no solo como “sostenibles”, sino también como “esenciales” para la transición energética. Sin embargo, comunidades y organizaciones sociales alertan sobre los riesgos de la explotación de los minerales críticos, que ya han generado impactos en Brasil.
“No imagino una transición [energética] sin la minería”, afirmó Anderson Baranov, CEO de Norsk Hydro, en el primer día de la COP30, en Belém.
El entusiasmo ante el potencial brasileño en minerales críticos se hizo sentir en las mesas de la Zona Azul, área destinada a las negociaciones oficiales de la Conferencia del Clima de la ONU.
“Se ha dicho mucho que el agro es pop, pero la minería es top. Está en el centro de las discusiones que se están desarrollando”, señaló Baranov.
“Hydro opera en Barcarena (PA), en la refinería Alunorte, una de las mayores instalaciones de extracción de aluminio del mundo. Este elemento forma parte de una lista de minerales considerados estratégicos para las industrias tecnológica y bélica, como el litio, el cobre y las tierras raras, entre otros.
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Estos minerales son la base de componentes como baterías, paneles solares y vehículos eléctricos, fundamentales para la transición energética por reducir la dependencia de los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural), uno de los principales responsables del efecto invernadero.
“La minería es top, sin ninguna duda”, confirmó Marco Braga, vicepresidente del Proyecto Novo Carajás, de Vale. Ambos participaron en un panel promovido por la FIEPA, la Federación de Industrias del Estado de Pará, el lunes (10) en la Zona Azul.
La mayor minera del país, Vale, apuesta por ampliar la extracción de cobre en la región de Carajás, en Pará. “A medida que el mundo avanza hacia la electrificación y proliferan los centros de datos, aumenta la demanda de electricidad y, po
